La hipoteca multidivisa es uno préstamo hipotecario innovador en el mercado español. Ésta consiste en que el crédito se solicita en una o varias divisas distintas. Es decir, en una moneda diferente al Euro. O lo que es lo mismo: estamos pidiendo el dinero en otra moneda. Normalmente se hace en divisas que tienen un tipo de interés bajo y estable. El dólar americano, el yen japonés, el franco suizo o el dólar australiano son las monedas más utilizadas (aunque no las únicas).
En este tipo de hipotecas, la referencia en los intereses es el LIBOR (siglas de London InterBank Offered Rate). El LIBOR es equivalente al Euribor. Y aunque pueden tomarse distintos índices como referencia, la gran mayoría de las hipotecas multidivisa se referencian al LIBOR. Por tanto, la evolución del LIBOR correspondiente hará que suban o bajen las cuotas de la hipoteca multidivisa. El tipo de interés del LIBOR es diferente para cada moneda.
Este tipo de hipotecas son arriesgadas, debido a la cantidad de variables que entran en juego. Pero, de salir bien, pueden suponer un ahorro importante respecto a una hipoteca referenciada al Euribor. Por ello, es sumamente importante conocer la evolución histórica de la moneda elegida frente al euro y su estabilidad. En estas dos condiciones se encuentra el mayor riesgo que supone la contratación de una hipoteca multidivisa.
La principal ventaja que tienen este tipo de hipotecas es el tipo de interés que nos cobrará el banco, ya que será el tipo de interés oficial del país al que pertenece la moneda. Con ellas, podemos librarnos de la referencia del Euribor y aprovecharnos de otros tipos de interés más bajos en otras monedas. Y la principal desventaja es el tipo de cambio. Es decir, si euro se debilita con respecto a la moneda en la que estemos hipotecados, deberemos pagar mucho más (del mismo modo, si la moneda se fortalece saldremos beneficiados).
Para contrarrestar esta inestabilidad y estos posibles riesgo, muchos analistas recomiendan contratar un porcentaje de la hipoteca en una divisa ajena y el resto hacerlo referenciado al euro, aminorando así el riesgo que significa tener el total de nuestra hipoteca ligada a una moneda con irregulares fluctuaciones en su valor. Como es habitual, para estar totalmente certeros a la hora de tomar una decisión, lo mejor es consultar con expertos en la materia.
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